Lo que casi nadie dice sobre empezar pole: hay dos tipos de principiantes

Desde que OffStage abrió hay algo que he notado una y otra vez viendo las clases desde afuera, tomando fotos, hablando con estudiantes y estando presente en el espacio.

Existen dos tipos de principiantes.

La persona que quizás ya hacía ejercicio, bailaba, iba al gimnasio, practicaba algún deporte o simplemente ya tenía cierta conexión con su cuerpo y el movimiento.

Y la persona que llega desde cero total.

La que nunca había bailado.

La que siente que no tiene coordinación.

La que no hace ejercicio hace años.

La que piensa que no tiene fuerza.

La que llega nerviosa pensando que va a ser “la peor de la clase”.

Las dos siguen siendo principiantes en pole.

Pero sus procesos rara vez se van a ver iguales.

Y creo que muchas veces ahí es donde nace la frustración.

Porque es fácil mirar al lado y pensar:

“¿Por qué ella lo logró tan rápido?”

“¿Por qué yo todavía no puedo subir?”

“¿Por qué siento que todo me cuesta más?”

Pero la realidad es que no estamos viendo desde dónde empezó cada persona.

Hay gente que ya entiende naturalmente cómo mover el cuerpo.

Hay personas que tienen fuerza aunque nunca hayan tocado un pole.

Otras tienen flexibilidad.

Otras tienen musicalidad.

Y hay personas que literalmente están aprendiendo por primera vez a confiar en su cuerpo.

Y eso también es entrenamiento.

A veces pensamos que el progreso solamente se ve en los trucos más difíciles, pero honestamente, algunas de las transformaciones más grandes pasan mucho antes de eso.

He visto personas llegar súper tímidas y eventualmente empezar a ocupar espacio sin pedir perdón por hacerlo.

Personas que no podían mirarse en un espejo durante una coreografía y ahora graban videos de sí mismas.

Personas que estaban convencidas de que “esto no era para ellas” y terminan sorprendiéndose de lo que su cuerpo puede hacer después de meses de consistencia.

Y sí, hay gente que progresa más rápido técnicamente.

Eso es real.

Pero avanzar rápido no siempre significa vivir el mismo proceso.

Cada cuerpo aprende diferente.

Cada persona llega con una historia distinta.

Y honestamente, comparar procesos en pole casi nunca tiene sentido.

Porque hay personas entrenando trucos…

y otras entrenando confianza, coordinación, presencia, seguridad y conexión con ellas mismas al mismo tiempo.

Las dos cosas cuentan.

Pole puede ser físico, pero también tiene algo bien mental.

Te confronta mucho con la paciencia.

Con la frustración.

Con la vergüenza.

Con la comparación.

Con la idea de sentirte “atrasada”.

Y también te obliga poco a poco a entender que mejorar no siempre se siente espectacular mientras está pasando.

A veces el progreso se ve aburrido.

Repetitivo.

Lento.

Invisible.

Hasta que un día algo hace click.

Y de momento haces algo que hace meses pensabas imposible.

Creo que una de las cosas más bonitas de ver en el estudio ha sido precisamente eso:

ver personas descubrir capacidades que ni siquiera sabían que tenían.

No todo el mundo empieza desde el mismo lugar.

Y por eso tu proceso no tiene que parecerse al de nadie.

Por Clara

Fundadora & Directora Creativa de OffStage Santurce

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